Martes, 29 Noviembre 2016 10:36

Sierra de Gata: Una mirada desde el Castillo de Trevejo

Hace Algún tiempo, desde Extremadura Business Class, y por supuesto desde su servicio técnico representado por nuestro técnico, historiador y arqueólogo, Teodoro Fondón Ramos una ruta espiritual por la Sierra de Gata; pues hace unos días hemos tenido el honor de visitar aquellos lugares cargados de historia patrocinando una Ruta Senderista que tuvo lugar entre las localidades de Trevejo y Villamiel, ambas localidades en la Sierra de Gata, y donde hemos destacado dos hitos importantes para la historia medieval de Extremadura durante la Reconquista en la segunda mitad del siglo XII; estos hitos están situados en el término municipal de Trevejo, y son el imponente Castillo Templario de Trevejo, y por supuesto la ermita de San Juan Bautista.

El Castillo de Trevejo está ubicado en las inmediaciones del pequeño poblado de Trevejo, en el término municipal de Villamiel. Situado en un abrupto terreno de la Sierra de Gata, al norte de la provincia de Cáceres. El emplazamiento de Trevejo fue especialmente activo durante los años de la Reconquista, y muy destacado en la segunda mitad del siglo XII. Desde este momento el lugar contaría con un castillo; sin embargo las múltiples reformas introducidas han borrado toda huella de este periodo. Los restos importantes del emplazamiento datan del siglo XV, aunque se utilizarán estructuras, cimientos y parte de su base primitiva.

La fortaleza está muy deteriorada, se configura con una gran torre, un recinto amurallado en lo más alto del cerro alargado e irregular, que se extiende hacia poniente, y dos líneas de murallas exteriores o barbacanas en un nivel interior. El castillo está realizado con sillares de fina labra, bien encuadrados, algunos de proporciones monumentales. La torre es de grandes proporciones, de sección pentagonal, irregular y asimétrica. Su planta es similar a otros modelos de la región, entre los que se pueden citar los castillos de Almenara, Monfragüe o Alconetar en la provincia de Cáceres, o el de Almorchón en la provincia de Badajoz. La puerta se abre al lado de poniente, de pequeñas proporciones y algo realzada con respecto al nivel del suelo. Está enmarcada con baquetones y sobre ésta aparece un escudo.

En la fachada de poniente aparece otro escudo de las mismas armas, con una interesante inscripción de caracteres góticos. La torre se divide en dos plantas en altura, con diversas dependencias. Así mismo consta de un sótano (muy deteriorado) y terraza. La planta principal, realzada respecto al piso inferior, se compartimentan en diferentes estancias, pequeñas e irregulares que conforman un espacio triangular. La planta alta se compartimenta con similar distribución a la principal, si bien la tabiquería es de mampostería. En ambas se ha perdido el flanco de levante, aunque el arranque de sus muros permite ver su primitiva disposición. En los dos flancos de poniente se abren ventanas cuadrangulares, dando luz a las respectivas habitaciones de la planta principal y alta. Disponen estas ventanas de asientos laterales y troneras rectangulares con prolongación exterior debajo del vano, acentuándoselas funciones residenciales y defensivas. En el muro septentrional también se disponen dos monumentales troneras.

Contiguo a la torre, hacia poniente, existe un reciento interior, en lo más alto del emplazamiento, de planta irregular. Toda la fábrica es de sillería bien labrada y encuadrada. En este flanco se abre una puertecilla que comunica este reciento con el situado al sur. Existe un segundo recinto, junto a éste, situado al mediodía y a nivel inferior del que solo se conserva el arranque de la muralla. En él existen restos de un aljibe. En este punto se abre la puerta exterior de la fortaleza, es abocinada, aunque con un arquitrabe monolítico en el que aparece una inscripción “YZO ESTA HOBRA FELIPE QTO AÑO 1706”.

En cuanto a la Iglesia de San Juan Bautista se encuentra asentada sobre las defensas del castillo; destaca la granítica torre-espadaña, levantada sobre un antiguo torreón, que aún conserva el escudo probablemente de uno de los comendadores de la fortaleza. Como indica una inscripción en sus muros, fue construida en el año 1576 aunque su ábside se agrega en el siglo XVIII. Entre los utensilios de culto conserva piezas de gran interés; así sus cruces procesionales y una extraordinaria custodia de la escuela salmantina. En sus proximidades pueden contemplarse las tumbas excavadas en la roca.

 

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